
SER JESUITA ES peregrinar cada día y todos los días por un camino hacia Dios. Tratando de colaborar con la misión de Cristo en la tierra.
ES la exageración de la pregunta sobre Dios.
ES sencillamente ser cristiano "hasta ser tenido y estimado por loco". A San Ignacio, nuestro fundador, lo definieron como un "loco por amor a Jesucristo".
NO es ningún honor. San Ignacio decía que debíamos cuidarnos del "vano honor del mundo" porque esto es una trampa para la verdadera vida y felicidad.
NO es una carrera para ser más o tener más que otros. San Ignacio decía que la vida más feliz es la que se aparta de todo contagio de avaricia.
NO es ser más listo o influyente o autosuficiente. Para San Ignacio la vida de los hombres es regalo gratuito del "amor que desciende de arriba"
Ser Jesuita es dar la vida por lo que crees: por Jesús y su evangelio, frente al desafío de anunciar en nuestro tiempo la Fe y la Justicia que la misma fe exige.
Es vivir en una comunidad de servicio como "amigos en el Señor".
Es sentirse libre por el voto de pobreza para compartir la vida de los
pobres y para usar todos nuestros recursos para el servicio de los otros.
Es sentirse libre por el voto de castidad, para ser hombres para y con los demás, en amistad y comunión con todos.
Es sentirse libre por el voto de obediencia para responder a la llamada de Cristo por todos los lugares y a todas las personas que sea necesario, dispuesto a ser enviado a cualquier lugar del mundo por tal misión.
Formación del Jesuita