
Por tres veces intentó la Compañía establecer una Residencia con iglesia en Vigo. La primera fue en 1874, cuando la ciudad tenía 12.000 habitantes. En 1932 fue el segundo intento, y, por fin, en 1940 se unió al Colegio, recién llegado del exilio.
Vigo es una ciudad muy emprendedora e induistrial, por lo que tiene mucha población advenediza. Por eso, en 1970 la Provincia de León repensó y valoró de nuevo su situación religiosa y social, decidiendo que Vigo era la ciudad más adecuada para establecer una casa de corte apostólico moderno.
Se construyó en el centro urbano un edificio de 7 plantas. La última para vivienda de la Comunidad, y las otras para obras apostólicas variadas. . El semisótano, de entrada por las dos calles que hacen esquina, se dedicó a la iglesia, con capacidad para 450 personas sentadas.
Se trata de un amplio local, de piso inclinado, que da realce al presbiterio y al altar; siendo su estructura sencilla y acogedora.
Es de una sola nave, aunque tiene una "seminave" lateral, en un plano algo más elevado, donde se halla el Santísimo, y hay lugar, estrecho, pero suficiente y discreto, para su vereración.
La austeridad de líneas se ve compensada por un bello bajorrelieve de piedra, que representa en escorzo la Ultima Cena; completa el retablo una talla de madera de la Virgen María.
Los cultos se centran en las Misas de sábados y domingos, acompañadas de confesiones. que han sido muy alabadas por el Obispado y el clero de la Diócesis. Entre semana, existen grupos de oración.
El trato con los antiguos alumnos del Colegio constituye uno de los mayores pilares de esta iglesia.