Los jesuitas son los miembros de la Compañía de Jesús, orden religiosa de la Iglesia católica fundada en el siglo XVI, específicamente en 1539, por San Ignacio de Loyola, junto con San Francisco Javier, el Beato Pedro Fabro, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla, Simão Rodrigues, Juan Coduri, Pascasio Broët y Claudio Jayo. Roma fue la ciudad en la que se fundó esta orden, y como dato curioso se puede decir que el actual sumo pontífice Francisco, el argentino Jorge Mario Bergoglio, es el primer Papa jesuita.

Los jesuitas extienden sus actividades hacia diversos campos, y el de la educación medioambiental es uno de ellos. Es por esa razón que los miembros de la orden en cuestión se trasladan en monociclos, y usan en especial el monociclo electrico.

 

Los monociclos eléctricos son bicicletas de una sola rueda, con pedales como los que tienen las bicis convencionales, y tienen adjunto un motor que se activa pedaleando y ayuda al conductor a desplazarse con mayor rapidez y facilidad.

Estos vehículos son muy ecológicos, pues al funcionar con un motor eléctrico no utilizan combustible, lo que significa que no queman combustible y por tanto no emiten a la atmósfera dióxido de carbono, principal gas causante de la contaminación atmosférica y el calentamiento global.

Pero los jesuitas también se trasladan en monociclos eléctricos porque estos equipos son ligeros, hábiles, con ellos no hay que esperar las horas de atasco del tráfico, pues uno puede coger por caminos pequeños, senderos y otros atajos.

También un vehículo de estos es utilísimo para las personas que tienen apartamentos pequeños o viven en pisos altos. Al ser pequeños y de peso ligero, los monociclos pueden ser subidos por las escaleras o el ascensor sin ningún tipo de problema, así como pueden ser guardados en espacios pequeños.

Los monociclos son cada vez vehículos más populares. De hecho en muchas empresas e instituciones están siendo utilizados por sus trabajadores para trasladarse de un lugar a otro. En los hospitales también son empleados por médicos y enfermeros, y en los estadios por los árbitros asistentes.

También muchas personas los utilizan como fuentes de ingreso adicional. Sí, no hay de qué asombrarse. Con las demostraciones callejeras que se hacen con los monociclos, no pocos jóvenes (en su mayoría son jóvenes los que hacen esto) se ganan algo de dinero que les dejan los caminantes que pasan y ven las acrobacias.