La Compañía de Jesús, cuyos miembros son conocidos como jesuitas, es una orden religiosa de la Iglesia católica. Esta orden fue fundada en 1534 por Ignacio de Loyola en Roma, Italia, en compañía de Francisco Javier, Pedro Fabro, Diego Laínez, Alfonso Salmerón, Nicolás de Bobadilla, Simão Rodrigues, Juan Coduri, Pascasio Broët y Claudio Jayo.

Esta es la mayor orden religiosa masculina católica que existe, en 1965 llegaron a su máxima expansión numérica: 36 000 jesuitas en más de un centenar de unidades administrativas. Su actividad se expande a los campos educativo, intelectual, misionero y de medios de comunicación católicos. La Compañía de Jesús es una orden religiosa de carácter apostólico y sacerdotal, pero se debe aclarar que también está compuesta por religiosos no sacerdotes y que no son monjes.

La orden está ligada al papa por un vínculo especial de amor y servicio y su objetivo, según la Fórmula del Instituto es la salvación y perfección de los prójimos. En términos de Derecho Canónico, la Compañía de Jesús es una asociación de hombres aprobada por la autoridad de la Iglesia Católica, cuyos miembros emiten votos religiosos públicos.

La formación en la compañía se inicia un noviciado que dura dos años. Luego viene el proceso de formación intelectual que incluye estudios de diferents materias, entre ellas, humanidades, filosofía y teología. Incluso, los jesuitas en formación tienen que hacer dos o tres años de docencia o “prácticas apostólicas”, como también se le conoce, en colegios, parroquias, instituciones sociales, medios de comunicación y otras entidades. El estudio a fondo de idiomas y disciplinas tanto sagradas como profanas ha convertido a los miembros de la Compañía de Jesús, durante casi cinco siglos, en los líderes intelectuales del catolicismo. Luego d etoda esta etapa, viene la parte final del estudio, o sea, la formación en la compañía termina con la Tercera probación, que también se conoce como Escuela del Corazón.

La Compañía de Jesús ha sido una organización blanco tanto de alabanzas como críticas, o sea, que siempre ha estado en la polémica. Su lealtad absoluta al Papa los ha colocado en más de un conflicto, entre ellos, con la Inglaterra de Isabel, el absolutismo de Luis XIV de Francia, el regalismo español, con la Alemania del canciller Bismarck y con los gobiernos liberales de diversos países en los continentes de América y Europa.